Hace poco más de un mes LA GACETA celebró el conocimiento con la segunda Experiencia Innovación Sostenible. Entre los especialistas en áreas de la medicina, comunicación y el agro estaba la tucumana María Eugenia Farías. La especialista en microbiología ambiental de ambientes extremos de la Puna andina, egresada de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) en 1.991, expuso ante un auditorio colmado de pares y público en general.
Puna Bio fue el motivo de su convocatoria al foro. El crecimiento de la empresa desarrolladora de bioinsumos de fósiles vivientes fue el motivo para que Forbes Argentina la incluyera en la nota titulada “De científicas a empresarias: la camada del Conicet que levantó más de U$S 40 millones para fundar startups biotech”.
Farías, a Tucumán desde Córdoba a los dos años, investiga junto a Elisa Bertini, Carolina Belfiore y Franco Martínez Leiva las bacterias que habitaron el planeta desde hace 3.500 millones de años. El grupo logró crear el primer bioestimulante a base de extremófilos del mundo. De manera más concreta, en lugares con condiciones extremas donde la mayoría de los seres vivos no sobreviven ellos fueron capaces de mejorar el suelo degradado de modo que se vuelva fértil.
“Puna Bio: microbios de los salares para que crezca lo que no crecía”, es la acertada descripción en uno de los subtítulos de la publicación que tiene sus versiones en varios países, con búnker en Estados Unidos. En el desarrollo del texto, que cuenta con siete ejemplos más de mujeres que crearon startups biotecnológicas, se lee: “Puna Bio usa extremófilos, microorganismos que sobreviven en los salares de la Puna a más de 4.000 metros, donde la radiación y una salinidad ocho veces mayor a la del mar llevan la vida al límite. Traducidos a la agricultura, esos ‘atletas de elite’ mejoran los rendimientos entre un 10% y un 15% y permiten producir en suelos degradados. Detrás hay más de 25 años de ciencia del Conicet y de Tucumán, y un paso por IndieBio, la aceleradora de startups científicas de Silicon Valley”.
La nota se completa con los detalles del surgimiento de Puna Bio: “El click mental ocurrió un día que cruzábamos las salinas de Santiago del Estero”, recuerdan Elisa Bertini, María Eugenia Farías y Carolina Belfiore (PhD). Al ver tierra degradada y familias sin poder producir, conectaron las puntas: “¿Y si llevamos la fuerza de los extremófilos de la Puna a estas tierras para devolverles la productividad?”. La compañía ya lanzó tres productos, opera en Brasil, Estados Unidos y Paraguay y levantó más de U$S 10 millones, con una ronda en 2025 liderada por la multinacional Corteva y participación de la Fundación Gates.
La ambición es explícita y da la medida del potencial que ven las fundadoras. “Argentina tiene el potencial de generar al menos 100 Puna Bios”.